La concentración no es una capacidad fija: se puede entrenar y proteger con un entorno adecuado, objetivos concretos y pausas bien planificadas. Noviembre es un buen momento para revisar cómo estudia el alumnado antes de llegar al final del trimestre.
¿Por qué cuesta concentrarse?
La concentración puede disminuir por cansancio, preocupaciones, ruido, uso constante de pantallas o tareas poco claras. También puede fallar cuando el alumno no sabe por dónde empezar o considera que la actividad es demasiado difícil.
Antes de pedirle que se concentre más, hay que observar qué obstáculos hay. Una persona cansada o desorientada no soluciona el problema simplemente pasando más tiempo delante de los apuntes.
Preparar el entorno
El espacio de estudio debe tener buena luz, una temperatura agradable y el material necesario. Retirar objetos que distraigan ayuda a reducir interrupciones. Si el móvil no es imprescindible, es mejor dejarlo fuera del alcance durante el tiempo de trabajo.
La familia puede acordar momentos concretos de silencio y evitar encargos constantes mientras el alumno está realizando una tarea. Estas pequeñas decisiones permiten aprovechar mejor el tiempo.
Trabajar con objetivos cortos
Decir “estudia toda la tarde” puede resultar impreciso. Es más útil plantear una tarea concreta: completar una actividad, revisar un apartado o preparar unas preguntas. Cuando el objetivo es claro, empezar resulta más fácil.
También se pueden establecer periodos de trabajo y pausas breves. La duración dependerá de la edad y de las necesidades del alumno. Lo más importante es trabajar con atención y descansar antes de que aparezca un cansancio excesivo.
Reducir las distracciones digitales
Las notificaciones y el cambio constante entre aplicaciones interrumpen el hilo del pensamiento. Durante el estudio, es conveniente silenciar avisos y utilizar el ordenador solo para la tarea prevista.
Esto no significa eliminar completamente la tecnología. Significa utilizarla con un objetivo concreto y evitar que ocupe el espacio mental que necesita el aprendizaje.
Cuando aparece el bloqueo
Si el alumno se queda atascado, puede empezar escribiendo qué sabe y qué le pide la actividad. Dividir el problema en pasos más pequeños ayuda a recuperar el control. También puede anotar la duda y continuar con otra parte, en lugar de perder toda la sesión.
En Academia Quo Vadis trabajamos la concentración a partir de tareas claras, explicaciones ajustadas y un ritmo que permita mantener la atención. Ayudamos a cada alumno a identificar qué le distrae y qué condiciones le permiten trabajar mejor.
Si queréis que os orientemos sobre cómo mejorar el aprovechamiento del estudio, podéis contactar con nosotros en el 640 576 630 o en info@academiaquovadis.es.


