Mindfulness en Premia de Mar

Practicándolo no das permiso para prestar atención a las cosas de una forma especial.

Hoy en día estamos inmersos en un ritmo de vida frenético: cumplir con nuestro trabajo, atender a nuestra familia, la casa, las relaciones sociales, nuestras aficiones… la mayoría tenemos la sensación de no poder llegar a todo, de sentir que no podemos dedicarnos mucho tiempo a algo, de que llegamos siempre tarde. Además de las actividades rutinarias, también se suman los problemas o preocupaciones que tenemos, sentimientos que nos abruman.

Nos resulta difícil estar atentos a lo que hacemos, nuestra mente se desconcentra y va adelantándose a lo que vamos a hacer después. Estas sensaciones conllevan un alto nivel de ansiedad, estrés y frustración por no haber podido hacer todo lo que queríamos. Nuestro nivel de exigencia sobre nosotros mismos es cada vez  mayor y hace que nos sintamos agobiados.

Ante estas situaciones, intentamos buscar soluciones, pero, ¿hemos pensado en cómo nos sentimos? ¿Nos dedicamos tiempo a nosotros mismos? no sobre lo que “hemos de hacer”, sino en ¿“cómo estamos”? En lugar de estar conectados a todo, ¿no sería interesante conectar primero con nuestro ser?

Nos permitimos ser quienes somos, vivimos y estamos en el presente, en el instante en el que pasan las cosas en cada momento.  Nos concentramos en el aquí y el ahora. Observamos de forma consciente, sin juzgar nada de antemano.

A través de unos ejercicios sencillos entrenamos la atención plena y nos conocemos mejor. La práctica requiere entrenamiento diario, dedicarle un espacio de tiempo. Si conseguimos hacer de ello un hábito,  habremos  ganado una herramienta que nos servirá para toda la vida, para abordar con mas tranquilidad las experiencias difíciles de la vida, para concentrarnos mejor en las cosas que hacemos y también para ganar un mayor conocimiento de nosotros mismos, teniendo un mayor bienestar y calidad de vida.

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